Iniciar el proceso de bajar de peso es siempre un desafío, las personas que son dietistas crónicas lo han enfrentado en múltiples oportunidades, siempre con la fe de que esta vez será la definitiva, y cada nuevo intento sin éxito va llenando de frustraciones y auto castigos.
El manejo del peso es multifactorial, pero casi en todos los casos hay un componente emocional muy importante en el que se intenta regular emociones a través de la comida, es por esto que tratarse bien en el proceso es fundamental para el éxito al mediano y sobre todo al largo plazo.
Si asumimos que el bajar de peso será un tiempo de sacrificio, casi como una tortura personal, no podremos mantenernos por este camino y rápidamente nuestro cerebro nos pedirá “consuelo” a través de algo que nos genere placer, es por esta razón que después de periodos de mucha restricción alimenticia tendemos a buscar alimentos dulces o altos en hidratos de carbono que nos hagan sentir bien. Si, por el contrario, nos planteamos que el proceso de alcanzar un peso saludable será un proceso de bienestar, de autocuidado, de hacerse bien y nos esforzamos por no enjuiciarnos se podrán obtener muchos mejores resultados. Hay que aprender a escucharse, parar unos minutos y tratarnos con cariño, dedicarle tiempo a nuestra comida, tanto en su preparación como cuando nos sentamos a la mesa, solo de esta manera tendremos un plato de comida que no solo llene el estómago, sino que también nos haga felices.