Los agonistas del receptor de GLP-1, ¿La revolución en el tratamiento contra la obesidad?
Los últimos meses he escuchado muchas veces esta frase, por lo mismo creo importante hablar un poco sobre estos tratamientos.
Los medicamentos análogos del receptor GLP-1, surgieron como un excelente tratamiento para el manejo de la diabetes tipo 2, imitan la acción de una hormona que libera el intestino después de que comemos, esta hormona nos ayuda a mantener los niveles de glucosa en la sangre dentro de un rango normal, en diversos estudios se observó que los pacientes tratados con estos fármacos no solo mejoraban sus niveles de glucosa sino que también bajaban de peso de manera muy significativa, por lo que actualmente se plantean como una alternativa para el tratamiento de la obesidad con muy prósperos resultados.
Durante este año se han multiplicado comentarios y recomendaciones en redes sociales sobre el uso de “los inyectables” lo que ha generado un boom en la compra de estos fármacos llevando a un desabastecimiento parcial durante algunos meses, y lamentablemente abriendo un mercado negro que comercializa fármacos sin ningún tipo de responsabilidad ni cuidado poniendo en riesgo la salud de las personas, por lo que creo muy creo muy importante poner énfasis en que son medicamentos que deben usarse bajo supervisión médica, con exámenes que descarten algunas enfermedades que contraindican su uso como la presencia de cálculos en la vesícula o cáncer tiroideo, siempre educando al paciente sobre que esperar y como darle un buen uso al fármaco para conseguir así un tratamiento exitoso y seguro.
Los análogos del receptor GLP-1 y su llegada han permitido modificar nuestra forma de tratar la obesidad, abriendo una vía para poder facilitar a los pacientes disminuir el apetito, sus mecanismos de acción son múltiples, por una parte, contribuye a una mejor metabolización de glucosa y a una reducción de la resistencia a insulina, que dificulta la pérdida de peso en pacientes con obesidad, por otra, produce un enlentecimiento del vaciamiento gástrico que fomenta la sensación de saciedad. A este efecto a nivel digestivo se le suma otro a nivel cerebral que produce una reducción del apetito abordando de esta manera distintos blancos de acción terapéutica mejorando la adherencia al tratamiento y por ente sus resultados.
Es importante entender que si utilizamos estos medicamentos sin modificar nuestro estilo de vida no conseguiremos nuestro objetivo y solo se presentaran los efectos secundarios del medicamento. En conclusión, podemos decir; que nos encontramos en un punto en el que se están desarrollando fármacos que finalmente nos dan luces en el tratamiento de la obesidad, pero es fundamental usarlos siempre con indicación medica y acompañados de cambios en nuestra rutina que sean sostenibles, de tal mamera de poder mantener las bajas de peso en el largo plazo.